Superman Vive

Es un súper héroe, sin ninguna duda lo conocen porque nos ha librado de la invasión ajena, de seres de otro mundo que vienen a destruir el planeta en que vivimos. Digo Nos han librado porque yo también me identifico, con justa razón, con sus luchas y victorias, con que le de su lección a Lex Luthor, con su deseo de justicia, porque en lo profundo de mi ser deseo orden, libertad, moral y porque alucino con ver muerto a mis enemigos, a los enemigos del pueblo, a esos que despotrican contra las arcas y la ultrajan, a esos canallas que matan de hambre a los pobres, a esos que, tras bambalinas, quieren hacer la guerra y causan zozobra. Es inevitable que lo piense, que sueñe despierto y, mientras leo una historieta, imagine volar en mil pedazos a los saqueadores y asesinos.

Clark Kent parecía real, parecía que alguien nos defendía y no terminaba muerto o siquiera extorsionado (¿se imaginan?). Era el superhombre perfecto o, en palabras de Nietzsche años antes, un hombre frente al cual el común de los humanos parecía una caricatura.

Nietzsche descendía de una familia de pastores protestantes, su gran intelecto lo llevó a su corta edad, a ser profesor en Basilea. La corriente de pensamiento que marcó el fin del siglo XIX tuvo mucho que ver con él, con el Vitalismo o filosofía de la vida, donde la libertad no es característica de la voluntad solamente, sino esencia del hombre, abandonando el concepto tradicional de razón para dar paso a filosofía pura y no especulativa o científica, sino como algo más necesario para la subsistencia, algo vital que determine por si mismo los valores y el concepto entre lo bueno y lo malo.

Su libro Los orígenes de la tragedia son una clara muestra de ese mundo, donde coexisten el orden y la armonía con lo frenético y caótico, representados por Apolo y Dionisio.

La vida, en efecto, debe ser así para Nietzsche, desprenderse de lo moralmente correcto, de lo armonioso, de lo religioso, sobre todo esto último pues resulta una atadura mental que subyuga y hace débiles a las sociedades, un presidio para la vida en su más amplia comprensión, un presidio como el de Dionisio enclaustrado a Apolo. Él concluye que no somos seres celestiales sino libres, fuertes, con voluntad, y es la religión que ha plagado de frustraciones nuestro desarrollo, nuestra realización, poniendo conceptos como el de pecado por encima de la vida misma, una vida que a su entender está condenada a ser limitada e infeliz sino se mata a la moral, para ello debe proclamarse la muerte de Dios. Solo si se logra eso podrá darse paso al súper hombre, el devenir. Este super hombre no tiene ley más que él mismo, encarna la voluntad de poder, se maneja sin escrúpulos, es implacable, sin sentimientos y lleno de odio.

Los anti valores, la anti moral y sustituir la conciencia no es nuevo ni un predicamento exclusivo de Friedrich Nietzsche, sin embargo nunca fue tan explícitamente concebido, distorsionado y mostrado a la sociedad, como ocurrió en el siglo XIX, y volcado a la praxis tan prontamente como se pudo a inicios del siglo XX, dejando entrever dos verdades que se abrieron paso con el tiempo y que se deben considerar con mucho cuidado:

1. Quitas a Dios, quitas la moral. Quitas la moral, quitas el orden.

2. La falta de carácter cristiano, y la predicación de un evangelio condescendiente y esquivo no hizo frente a la corriente de ese siglo.

Por irónico que parezca, Alemania, y en general el mundo, se encontraban en una serie de conflictos, entonces cabía la pregunta, tan valedera como hoy: ¿dónde está el superhombre? Y es que el nuevo siglo trajo consigo esa emancipación de lo Apolónico, pero a la vez nos confinó a la prisión del devenir, del sin sentido, de la nada, de la insatisfacción en si mismo porque el superhombre yacía libre, sin conciencia, y en aras de esa libertad mataba, despedazaba, invadía, y años mas tarde, en campos de concentración, la insania paría al exterminio.

Jerry Siegel y Joe Shuster, escritor e ilustrador respectivamente, judíos ambos, publicaron en el año 1938, en Action Comics, la primera de muchas historias de este personaje llamado Supermán, quien en sus primeras ediciones se enfrentaba a otros superhombres, plasmando a la sociedad, de manera casual o adrede, el ideal deplorable y sin conciencia predicado por Fiedrich Nietzsche años atrás . Un año mas tarde, en 1939, comenzó la Segunda Guerra Mundial…todos sabemos en que acabó.

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